| Datos Madagascar |
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El 71,3% de la población malgache vive bajo los umbrales de pobreza establecidos a nivel nacional y el 60% vive con menos de un dólar al día. Sin embargo, la pobreza es sobre todo más fuerte en el medio rural que en medio urbano (73,5% de pobreza en el medio rural contra un 52% en medio urbano en 2004).
Estos últimos años se ha podido constatar una disminución de la intensidad de la pobreza: la divergencia media entre la renta y el umbral de pobreza para los que viven en la parte inferior del umbral de pobreza era del 31.6% en 2004 (contra un 34.9% en 2001) y la distribución de las rentas se mejoró (reducción del coeficiente de Gini de 0,468 a 0,385). Sólo un 14% de la población tiene acceso a la electricidad y un 34% al agua potable.
Los niños menores de 18 años representan el 50% de la población malgache.
La mortalidad infantil es muy elevada en Madagascar: por cada 1000 niños que nacen, 77 mueren antes de su primer año, lo cual coloca la isla en el puesto 195º mundial. El gobierno malgache tiene como objetivo la reducción de este índice al 53/1000 para el año 2013. Para llegar a esta meta, habrá que acentuar el esfuerzo de atención a la madre y al niño, acelerando las campañas de vacunación, de vitamina A, de sensibilización y de protección contra el paludismo, etc. Además, cada año 87 000 niños mueren antes de cumplir los 5 años. Una de la causa de esta alta mortalidad es la proporción elevada (42%) de niños menor de 5 años desnutridos. En el ámbito de la educación queda también mucho para hacer. Aunque el 89,3% de los niños están escolarizados en el nivel primario, sólo un 76% asisten regularmente a la escuela y en 2006, un 48% de la población menor de 15 años era analfabeta y el 29% de los mayores de 15 años. Además existen diferencias del nivel educativo importantes según el origen socio-económico y entre zonas urbanas y rurales: una persona (mayor de 15 años) de cada dos es analfabeta en las zonas rurales, contra una de cada cinco en las ciudades.
A fin de luchar contra estas desigualdades del sistema educativo, en 2005 el gobierno malgache puso en marcha un plan nacional de “Educación Para Todos”, que propone reformas sobre la eliminación de gastos escolares para las familias, la contratación de profesores de primaria en zonas rurales, la rehabilitación de establecimientos, la distribución de material escolar, etc. El gobierno malgache parece apoyar a las mujeres y promover la igualdad de derechos entre géneros. La Constitución de Madagascar prohíbe la discriminación basada en el género, y desde los años 90, el gobierno ha firmado la mayoría de los convenios y de las cartas relativas a la protección de los derechos de las mujeres. Sin embargo sobre el terreno, los medios humanos y financieros para la aplicación de políticas y acciones relativas a la protección de las mujeres quedan muy limitados. En la realidad, las mujeres malgaches sufren todavía los efectos negativos de las tradiciones, de los prejuicios y de las reglas socioculturales, basadas en la sumisión y la subordinación. Están marginadas en algunos sectores de actividades y son mas vulnerables frente a la pobreza. Aunque se notan mejoras notables en la educación, el analfabetismo afecta primero las mujeres (63% contra un 55,5% de los hombres). El índice de participación de las mujeres en las actividades económicas es más bajo que el de los hombres (42% contra 52%). A igual trabajo, los hombres ganan un 34% más que las mujeres (especialmente en el sector privado y en la agricultura). Finalmente, el porcentaje de mujeres implicadas en los procesos de toma de decisiones es muy bajo (6,9% de los miembros del parlamento son mujeres). La financiación pública de los servicios de salud es demasiado baja, alrededor de 5 € por persona al año, mientras que alcanzar los 30 € sería necesario para que el sistema pueda mantener un personal sanitario cualificado y proporcionar los medicamentos esenciales y el equipamiento necesario. Tal nivel de financiación evitaría un 90% de las muertes prematuras. Además, el Gobierno cobra los gastos médicos, lo que representa un obstáculo insuperable para muchos malgaches que viven con menos de un euro al día. En el ámbito de la salud, parece que queda un largo camino por recorrer para alcanzar los Objetivos del Milenio. La esperanza de vida es de 57 años, y 123 de cada 1000 niños se mueren antes de los 5 años. La fiebre y la malaria son las primeras causas de enfermedades (más del 40% de los casos), la diarrea apareciendo en segunda posición (12% de los casos). Además un 1,7% de la población es seropositiva y sólo un 40% de los enfermos acuden a los establecimientos sanitarios para obtener cuidados, pero carecen de medios financieros para curarse, en particular en el medio rural. Sin embargo, se observaron algunos resultados positivos. El porcentaje de vacunación completa pasó al 63,4% en 2004 y el porcentaje de consulta prenatal se sitúa actualmente al 80% (78,6% en zona rural contra un 91% en los grandes centros urbanos). La excepcional diversidad biológica de Madagascar constituye un patrimonio natural único. Sin embargo lo que está en juego a niveles medioambientales no es reducible a la biodiversidad, sino que se refiere principalmente a la gestión duradera de los bosques (incluida la cuestión de la madera-energía), al control de fuegos y roturaciones en la selva, a la gestión de los recursos marinos así como de las zonas costeras y a la integración medioambiental en la agricultura (cultivo de arroz esencialmente). Existen superficies protegidas que permiten preservar especies y hábitat de un valor inestimable. Pero los organismos nacionales encargados de la gestión de estas superficies protegidas apenas consiguen superar las múltiples presiones que se ejercen en los territorios que intentan administrar. De manera global, las cuestiones de medio ambiente aparte de la conservación, las superficies protegidas, o la gestión de los recursos naturales, no se tienen suficientemente en cuenta en Madagascar. En varios sectores importantes, la situación es mala o muy mala (agua potable y saneamiento), o por lo menos insatisfactoria (lucha contra las contaminaciones, control de los productos fitosanitarios, desarrollo de las energías alternativas, educación medioambiental en el medio rural). Existe una estrecha relación entre la degradación del medio ambiente y la pobreza en Madagascar. La renta de la economía malgache dependería directamente de los recursos naturales al menos en un 50%. En cuanto al mercado laboral, 9 de cada 10 empleos están directamente relacionados con los sectores dependientes de recursos naturales. El cambio climático podría tener efectos severos sobre Madagascar, país que es ya vulnerable a los ciclones y a las inundaciones. Un recrudecimiento de estos fenómenos podría implicar entre otras cosas, la contaminación de las aguas y la pérdida de los cultivos y por lo tanto, un riesgo más alto de epidemias y hambrunas entre otras cosas.
Desde el período de la colonización, las mesetas han conocido un desarrollo económico y social más importante que las regiones costeras, lo que valió a sus habitantes para beneficiarse de un acceso más amplio a la educación y a las responsabilidades administrativas y políticas. La gran mayoría de población malgache (cerca del 95%) no dispone de ningún sistema de protección social y, por lo tanto, permanece expuesta de toda clase de riesgos (social/económico o natural). El 82% de la población activa trabaja en el sector primario, el 4% en el comercio y un 3,2% en el sector público o parapublico. Además, el 77,9% de los empleos se concentran en actividades independientes y pequeñas empresas. En cualquier caso, la productividad es muy baja debido a la falta de formación.
La elección presidencial del 11 de diciembre de 2001 causó una grave crisis política. El 29 de abril de 2002, el Alto Tribunal Constitucional declaró la elección de Marc Ravalomanana, lo que puso fin a la crisis. En diciembre de 2006, unas nuevas elecciones presidenciales tuvieron lugar. Con el fin de garantizar la celebración de estas elecciones en las mejores condiciones posibles de transparencia y fiabilidad, la comunidad internacional apoyó ampliamente la preparación del escrutinio, que se desarrolló en la calma y la serenidad. El Presidente saliente, Marc Ravalomanana se declaró vencedor a la primera vuelta de la elección, con un 55% de los votos. Sin embargo una atención especial deberá prestarse, para las próximas consultas, al acceso a los medios de comunicación, a la financiación de la campaña electoral, al recurso al único boletín así como al refuerzo del papel y la independencia del Consejo nacional electoral. Una de las grandes obras abiertas por el Presidente fue la reactivación del proceso de descentralización, que aún no esta acabado pero que a día de hoy ya ha permitido reforzar el poder de los municipios y las regiones. En cuanto a la lucha contra la corrupción, el Gobierno Malgache estableció un marco institucional y legal y órganos de lucha. No obstante a pesar de estos esfuerzos, el nivel de corrupción en el país aún no ha bajado sensiblemente, en particular, en los sectores de policía, justicia, de los servicios de municipios urbanos e impuestos. Por lo que se refiere al respeto de los derechos humanos, la situación a Madagascar se reconoce como relativamente satisfactoria, a excepción sin embargo de la situación preocupante de la justicia y las prisiones. La independencia relativa de la justicia malgache, el tamaño muy reducido del cuerpo judicial, la debilidad de los medios presupuestarios, y la extrema precariedad del sector penitenciario, colocan en efecto a la institución judicial en una situación delicada. Las libertades fundamentales están reconocidas en Madagascar y los casos de restricciones, en particular por lo que se refiere a la libertad de la prensa, la libertad de asociación o reuniones, son relativamente raros. La sociedad civil es también libre de organizarse y no encuentra a priori obstáculos particulares en sus actividades. Durante las tres últimas décadas del siglo XX, la renta per cápita de Madagascar no dejó de declinar (reducción del 40% en este período), sin que el crecimiento anual del PIB (porcentaje anual medio del 0,5%) llegara a compensar el fuerte crecimiento demográfico (2,8% por término medio sobre el período). De 2004 a 2006, el crecimiento anual permaneció por debajo de las previsiones, en torno a un 5% del PIB. Los flujos entrantes de inversiones directas extranjeras son de cerca de un 20% de la inversión privada. Las inversiones públicas fueron frenadas por las dificultades presupuestarias y los bloqueos de crédito. A pesar de algunas reformas iniciadas en los Impuestos y Aduanas, el porcentaje de presión fiscal fue en 2005 del 10,1% del PIB, es decir, uno de los tipos más bajos del mundo, lo que limitó de manera significativa la capacidad del Gobierno de lograr sus objetivos. La deuda pública se redujo considerablemente gracias a la iniciativa de Anulación de la Deuda Multilateral, pasando de cerca de un 80% del PIB en 2005 almás del 34% en 2006. El sector privado malgache, por su parte, se enfrenta a problemas de carácter institucional, estructural y financiero. A nivel institucional, los agentes económicos están sometidos a impuestos de todas las clases y distintos niveles (central, regional, comunal). Reglamentaciones a veces complejas o anticuadas (ley sobre las sociedades comerciales, código de la inversión) limitan las iniciativas y obstaculizan la competencia.
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